Bajo la dermis de un perdedor…
Hace algún tiempo atrás, tal vez dias o tal vez meses tenía ganas de escribir este post. La razón exacta no la sé porque va más allá de eso aunque hay un móvil que conozco y de sobra, tiene nombre: Francisco y apellido: Hermoza y un aka medio raro que nunca descifraré pero es Maladjusted25.
A él lo conocí por razones del destino o porque los escritores estamos prestos a encontrarnos más allá de artículos, libros, revistas, ferias o bares bohemios con olor a nicotina, cerveza y perfumes baratos y fue así como a través de tweets, e-mails y concursos de improvisación literaria un día de abril llega a mi bandeja de entrada un cuento que me cautivó de principio a fin llamado: Dermis el cual decía algo así:
Ven, deja que te sirva un poco más de vino. Disculpa el fuerte olor a cebolla.
¿Tiene algo de malo querer ser fino?. No lo creo, ¿cierto?. Yo solo quiero tener lo que todos tienen: una casa elegante, cosas bonitas. Mira ese macetero. Yo lo hice, ¿sabías? Una vez que conoces el proceso, es bastante fácil. Y la piel de estos muebles. ¿Tienes alguna idea de lo endiabladamente difícil que fue conseguirla?. Un real infierno, y es que las últimas chicas tenían la piel tan oscura.
¿Un poco más de vino? ¿No? Ah cierto, el resultado de tu test de embarazo. Igual el químico ya debería estar funcionando.
No me mires con esa cara, querida. Sabes tan bien como yo lo que pasa aquí. Lo vi en tus ojos cuando te diste cuenta que mi mesa del café está apoyada sobre un par de tóraxes, o que el mueble en el que nos sentamos tiene un tatuaje tribal en uno de sus cojines.
Me imagino que tienes mucho que decirme. Pero no te esfuerces, no maltrates esa linda cara tuya. Tengo toda la noche pensando en la linda pantalla de lámpara que voy a hacerme con ella.
Es que tu piel es tan fina y no tiene nada de malo ser fino, ¿no querida?.
Bien, déjame ir por mi hacha.
Recuerdo que desde la primera vez que lo leí me pareció increíble por la narrativa tan sórdida, oscura, digna de cualquier película gore porque Francisco escribe acerca de eso, de visceralidades, de submundos, de urbes, de asesinos, de personas que están jodidas, de pasiones y amores malos aunque en el fondo resultan ser buenos.
Debo confesar que a veces me cuesta entender cada una de sus líneas pero he descubierto que todo depende del mood en el que me encuentre ya que para mi cada uno de sus relatos son como un trago amargo que sin pensarlo al final de tomarlo y digerirlo me deja con ganas de querer más y puedo releerlas varias veces, casi al punto de memorizar algunas como las de la página 73 de su primer libro llamado “Historia de Perdedores” que dicen: -”Hay cosas que se llevan por encima queridísima. La clase de cosas que no necesitas conocer de la persona para saber. Yo soy experto en eso, porque me ayuda muchísimo en mi obra. Lo siento en los huesos, como si fuera un sexto sentido” -, una frase exacta que resume todo lo que este escritor lleva bajo la dermis: sinónimos, antónimos, verbos y adjetivos que se conjugan y conviven a la perfección para que él nos entregue textos cautivantes de principio a fin.












































































