Music Maestro…

by Vanessa Vasquez

Cuando tenía 6 años tuve mis primeras clases de flauta dulce. Recuerdo que mi profesor me enseñaba a tocar algo que él llamaba “Canción de la Abejita”, aunque creo que la abejita se escondió asustada en su panal porque ni las tonadas ni las notas musicales cuadraban con lo que decía el pentagrama así que algunos meses después dije: - “I quit” -.

Esa misma tarde, mis papás me pidieron que vaya a la salita de la televisión y me sentara con ellos a ver una película que se llamaba La Novicia Rebelde o The Sound of Music y me quedé mirando la película sin mencionar una sola palabra.

Las melodías y letras de la canción: - “Do, a dear, a female dear. Ra, drop of golden sun. Me, a name I call myself. Fa, a long, long way to run. So, a needle pulling thread. La, a note to follow so. Te, a drink with jam and bread that leads us back to Do, Do, Do, Do” - me parecieron tan lindas y divertidas que lograron un efecto mágico en mi porque desde ese preciso instante amé la música.

Las notas musicales comenzaron a invadir mis días y mis noches, cantaba en el carro camino a la escuela y en el baño mientras jugaba en la ducha, les daba clases de canto a mis muñecas y mis peluches tenían nombre como Doremi y Fasolasi, le cantaba canciones a mi hermanito para que duerma (aunque era tan desafinada que acepto ser la culpable de algunas de sus pesadillas), cantaba mientras jugaba con mis abuelitos, mientras comía, mientras caminaba, mientras me peleaba con mi nana porque no quería comer toda mi comida, cantaba y cantaba sin parar entonces, por cuestiones de instinto musical comencé a pedirle a mis papás que me compraran cassettes, cancioneros, una radio, en fin todo lo que me ayudara a escuchar música todo el tiempo.

Pasados algunos años mi fascinación por las melodías se transformó en fascinación por los instrumentos musicales, sus formas, texturas, tamaños, sonidos y eso me llevó a admirar las obras arquitectónicas que los albergaban como teatros o salas de ensayo.

Hace poco tiempo durante mi mudanza encontré varias cosas de mis épocas musicales y sin querer también me topé con JimaGination, quien es un fotógrafo francés que tiene una galería que se llama Music Maestro, como este post, y muestra un 360° increíble de lo que les cuento, cada fotografía calza de una manera indescriptible con el significado que tiene la música en mi vida.

Sus fotografías son increíbles, imponentes, majestuosas y sobre todo cálidas, cada una es una canción hecha figura para que al mirarla y admirarla, escuches en tu menta la melodía con la que más te identifiques. La mía ya saben cuál es y tengo que confesar que cuando estoy sola la canto sin parar como ahora mientras termino de escribir este post.